Lo que Harold McGee nos cuenta sobre los cereales

Los cereales fueron la base alimenticia sobre la que se sostuvieron diversas culturas alrededor del mundo: el arroz en Oriente, la quinoa en América del Sur, el trigo sarraceno en Rusia. Pero conforme avanzaba la sociedad estos alimentos fueron cayendo en el olvido,  tanto que la palabra “cereales” se usa para designar a los paquetes de productos elaborados con harina, azúcar y otros aditivos para el desayuno de los más pequeños.

Cereales azucarados no macrobióticos

Hoy en día la palabra cereales se emplea para designar solamente los preparados a base de harinas refinadas, azúcares y otros aditivos para el desayuno infantil

La macrobiótica rescata el antiguo significado y pone a los cereales en primera línea. Los cereales se consideran la base de la alimentación humana, como muestra la siguiente pirámide nutricional.

piramide macrobiotica kushi

Pirámide nutricional macrobiótica, donde los cereales ocupan de un 40 a un 60% de la dieta

Hoy en día podemos encontrar detractores de los cereales, aludiendo a las intolerancias y alergias al gluten (contenido en cereales como el trigo, la cebada o la avena), o aludiendo a que los cereales surgen hace 5000 años, mientras que el ser humano está desde hace mucho más tiempo, y por tanto, puede que nuestro sistema digestivo no esté adaptado.

A pesar de argumentos en contra, desde la macrobiótica se consideran los cereales la base de la alimentación,y se  recomienda tenerlos presentes en la dieta, al menos, 2 veces al día. [En el caso de querer perder peso los cereales se verían reducidos a un 20% del total de la dieta, según el consultor macrobiótico Verne Varona; ver post titulado Un método para perder peso con macrobiótica]

¿POR QUÉ LA MACROBIÓTICA RECOMIENDA LOS CEREALES?

  • Porque energéticamente son alimentos centrales, no son alimentos extremos yin ni extremos yang.
  • Porque son una fuente de energía que apenas produce residuos cuando se metabolizan.
  • Porque contienen fibra (los cereales integrales) que se relaciona con una disminución del colesterol, una reducción de peso y mejores valores en personas con diabetes.
  • Porque contienen vitaminas del grupo B, de importancia capital para el buen funcionamiento del sistema nervioso.
  • Porque representa un tipo de alimento sostenible para el planeta, sin la producción de gases de efecto invernadero que, por ejemplo, produce la crianza de animales para obtener carne.
  • Porque nos proporciona energía de forma progresiva, al tratarse de hidratos de carbono complejos, lo cual contribuye a tener un estado de ánimo estable, un nivel de azúcar en sangre no muy elevado pero constante.
  • Porque combinados con legumbres son una importante fuente de proteínas.
  • Porque son económicos y fáciles de cocinar.

Hace unos meses publicamos una entrada sobre las legumbres en la que recogímos algunas recomendaciones dadas por el famoso científico culinario Harold McGee [Lo que Harold McGee nos cuenta sobre las legumbres]. Debido al éxito obtenido con ella, escribimos ahora una recapitulación similar sobre los cereales.

MEDIDAS DE HIGIENE Y SEGURIDAD CUANDO COCINAMOS CEREALES

Se aconseja seguir los siguientes puntos para comer los cereales sin riesgos para la salud:

  1. - Descarte los granos sin color o con manchas. Revisar los granos nos servirá para descartar también algunas piedras que se hayan hecho pasar por granos.
  2. - No guarde el cereal cocinado a temperatura ambiente más allá de 4 horas, si no desarrollará bacterias díficiles de eliminar. Una vez cocinados habría que mantenerlos a 55ºC o más, o bien meterlos en el frigorífico en cuanto se enfríen.
  3. - Si deja o se le olvida un plato de cereales durante toda la noche a temperatura ambiente, mejor deshágase de él.
  4. - Si prepara un plato con cereales (p.ej. una ensalada con quinoa) para llevar y comer luego, nada más cocinarla añádale un medio ácido (limón o vinagre) para evitar el crecimiento de bacterias.
  5. - No sirva a personas con alergia al gluten los siguientes cereales: trigo, cebada, avena, centeno o algunos de sus antecesores como por ejemplo espelta o kamut.

QUÉ HAY QUE TENER EN CUENTA A LA HORA DE COMPRAR CEREALES

A la hora de comprar cereales hoy en día hemos de acudir a herboristerías o dietéticas, pues es en el único sítio que podemos encontrar una gran variedad y además integrales. Harold McGee comenta:

Los cereales integrales son más sabrosos y nutritivos que los cereales refinados, y tardan más en cocinarse. La capa externa y el germen [que no están en los cereales refinados] son ricos en vitaminas, grasas, fibra y valiosos fitoquímicos, pero está misma capa enlentece la absorción de agua y sus grasas los hacen más vulnerables a enranciarse. Tardan en cocinarse de 40 a 60 minutos.

Los cereales refinados contienen menos nutrientes que los integrales, se ponen rancios más lentamente y se cocinan en 15 o 30 minutos.”

Se venden en paquetes de 0,5 Kg o 1 Kg. Su precio varia en función del cereal. El arroz integral redondo, por ejemplo, oscila entorno a los 3 euros el kilo. Salvo raras excepciones, como el arroz salvaje o el arroz dulce, todos los cereales son asequibles para todos los bolsillos. 

DÓNDE GUARDAR LOS CEREALES

Para guardar los cereales y que conserven sus propiedades y no se vean expuestos a infecciones:

- Busque un lugar frío, oscuro y seco. Use un tarro de cristal o plástico hermético. Si los guardamos en un material endeble , como el paquete o bolsas de papel puede verse infectado por la polilla, cuya larva puede agujerear el papel y los plásticos finos y echar a perder su contenido.

- Cuando vayamos a usar cereales de un paquete abierto hace tiempo, examinar su contenido y comprobar si está pasado o infectado.

LO BÁSICO PARA COCINAR LOS CEREALES

Los cereales integrales se recolectan en cantidades masivas, lo que hace recomendable que antes de cocinarlos los revisemos y limpiemos para quitar el polvo, piedrecitas, ramitas u otros granos. Podemos hacerlo en un cuenco con agua.

Si queremos añadirle aroma, después de limpiarlos podemos tostarlos en una sartén hasta que desprendan un aroma agradable.

Los cereales son semillas duras y secas y para poder comérnoslas con placer han de estar blandas e hidratadas, para ello las hervimos con agua. Depende del tipo de cereal utilizaremos más o menos agua. Montse Bradford, experta en cocina macrobiótica, escribe en su libro “La nueva cocina energética” las siguientes indicaciones:

  • Arroz integral       –       1 arroz/2 agua              -    50 min de tiempo de cocción
  • Avena y cebada    -       1 cereal /3 agua            -    60 min
  • Mijo                         –       1 mijo / 3 agua             –    25 min
  • Quinoa                    -       1 quinoa / 2 agua        -    20/25 min
  • Trigo sarraceno    -       1 sarraceno / 2 agua   –   30min

Se recomienda remojar los cereales durante toda la noche o de 6 a 8 horas, de forma que absorban la mayor cantidad de agua posible, lo cual facilita su cocinado, y también para que se reduzca la cantidad de ácido fítico contenido en ellos, sustancia que entorpece la absorción de minerales, entre ellos el hierro.

McGee recomienda hervir los cereales en 3 etapas: (1) Fuego alto hasta que el agua empieza a hervir; (2) Fuego bajo para que el agua hierva lentamente. Olla tapada; (3) Fuego muy bajo cuando los cereales ya están hechos para que la humedad restante se distribuya igualmente por todos los cereales. Dejar reposar unos minutos al apagar el fuego.

Harold McGee nos deja un último apunte sobre la cocina de los cereales: “No añadir tomates u otro líquido ácido hasta que los cereales estén casi hechos; los ácidos impiden que los cereales se ablanden”.

Macrobiótica pequeña y macrobiótica grande

Hay dos tipos de macrobiótica:

  1. La macrobiótica “pequeña”
  2. La macrobióitca “grande”

Veamos las diferencias y cómo ser consciente de estas diferencias nos pueden ayudar a manejar la realidad.

LA MACROBIÓTICA PEQUEÑA

Llamo macrobióitca pequeña a ese conjunto de actividades que dentro de una sociedad denominamos como macrobióitca. Pongamos varios ejemplos:

  • Quieres comer más sano, no sabes cómo hacerlo y entonces buscas un consultor macrobiótico que te ayuda a realizar el cambio.
  • Pasas por delante de un kiosko y ves una revista en la que lees: “Dieta macrobiótica, lo que comen las famosas”.
  • Te gusta el yoga, la meditación, el comer biológico… te gustaría hacer algo más aparte de tu trabajo y decides realizar un curso para ser profesor/a de macrobiótica.
  • Durante bastante tiempo has tenido problemas de salud. Los médicos ya no saben qué hacer. Oyes que a otra persona le fue bien con una dieta y pruebas con la misma: la dieta macrobiótica.

¿A qué se refieren estos ejemplos? La palabra macrobiótca hace referencia a una actividad social muy concreta: mejorar la salud de las personas a través de unas herramientas muy bien definidas: alimentación, sobre todo alimentación, después, según consultores, pueden considerarse otros aspectos (p.ej. shiatsu, coaching, hábitos, etc.).

Esta es la macrobiótica pequeña, que no por ser pequeña es menos valiosa que la otra.

LA MACROBIÓTICA GRANDE

La macrobiótica que yo llamo grande, es la inteligencia que opera a través de nosotros y que se puede manifestar de muy diversas formas. No se identifica con una actividad social concreta, pues empapa todas ellas, está presente aunque no la veamos. Aquí hay algunos ejemplos:

  • Pasas todo el día en la playa, vuelves a casa y te bebes 1 litro de agua casi de tirón.
  • Acudes a un cumpleaños con tus niños, donde habían muchos otros niños… De vuelta, abres la puerta de tu casa: “¡Qué bien! ¡Mi casa! ¡Qué silencio, qué tranquilidad!”.
  • Has salido en bici durante 2 horas por la mañana. Te pasas la tarde viendo la televisión en el sofá.
  • Vas a un restaurante y te sacan una ensalada sin aliñar… Aquí le falta algo.

¿Quién dice ese “Aquí le falta algo” o “Qué bien, que silencio” o “Agua por favor, estoy sediento”? No es ese yo mental con el que nos identificamos normalmente, no es ese conjunto de pensamientos-emociones… sino algo mucho más grande, dentro de lo cuál nuestra personalidad está incluida. Esa es la macrobiótica grande.

¿De qué forma se relacionan los dos tipos de macrobiótica?

La macrobiótica pequeña nos ayuda a reconocer a la macrobiótica grande, pudiendo así ser participes y colaboradores conscientes de la inteligencia que nos mueve.

Macrobiótica vs Alimentación Consciente

A mi vuelta de EEUU empecé a trabajar como consultor macrobiótico y conferenciante en un centro de terapias holísticas. El dueño del centro, un hombre con bastante experiencia en todos estos temas, etiquetó a las actividades que yo realizaba como “Alimentación Consciente”; lo puso en la web, en los carteles, en los folletos publicitarios… Ello me hizo pensar en la relación de esos dos conceptos: Macrobiótica versus Alimentación Consciente.

La macrobiótica es un movimiento. La macrobiótica es un conjunto de libros. La macrobiótica es lo que hacen un grupo de consultores. No es universal. Sin embargo, existe algo muy relacionado con la macrobiótica que sí es universal: Comer conscientemente.

Uno puede alimentarse conscientemente sin necesidad de conocer la macrobiótica. Un macrobiótico puede serlo toda la vida sin llegar a alimentarse nunca de forma consciente.

Desde mi punto de vista, la macrobiótica es un trampolín, una herramienta que nos lleva de una alimentación automática a una consciente donde sabemos qué efectos tiene en nosotros lo que comemos.

En esta línea, Thich Nhat Hanh y la Dra. Lilian Cheung han escrito un libro que trata sobre la alimentación consciente. Lo enfocan para aquellas personas que quieren perder peso, aunque sus lecciones sirven para todos los que deseen ser más conscientes al comer. Entre los diferentes capítulos del libro me ha parecido interesante para este post una sección llamada “Las 7 prácticas del comensal consciente”. En esta sección se trata el “Cómo” comer, una parte de la que la macrobiótica también se encarga. A continuación cito las siete prácticas y comento cada una de ellas.

LAS 7 PRÁCTICAS DEL COMENSAL CONSCIENTE

- Adaptado del libro Saborear, de Thich Nhat Hanh y Lilian Cheung -

1.- HONRA LOS ALIMENTOS

Agradece la presencia de los alimentos porque por ellos estás vivo y de ellos se harán realidad los proyectos que tienes en mente.  Thich Nhat Hanh propone varias fórmulas para decir o pensar  antes de cada comida:

  1. Estos alimentos son el regalo de todo el universo: la tierra, el cielo, los numerosos seres vivos y mucho trabajo intenso y cariñoso.
  2. Comamos con atención plena y gratitud, para merecer recibirlos.
  3. Aceptemos estos alimentos para nutrir nuestra hermandad y fraternidad, reforzar nuestra comunidad y alentar nuestro ideal de servir a todos los seres vivos.

El momento de comer es importante, no sólo lo que se come. En todos los centros de macrobiótica donde estuve prestaron atención a este aspecto, desde el curso para principiantes en mi ciudad hasta el curso para profesores especializados en la otra punta del mundo. Incluso en ocasiones el modo de comer transforma el efecto perjudicial de algunos alimentos (ver ¿Qué diría George Ohsawa de un dulce de Navidad?). Los autores del libro afirman que en Vietman existe la costumbre de no reñir a nadie que esté comiendo, ya que si no se perjudicará su digestión. Una forma sencilla de empezar con esta práctica sería liberarse de las distracciones durante la comida, como por ejemplo, la televisión, el ordenador o el móvil.

2.- UTILIZA LOS SEIS SENTIDOS

Utiliza todos tus sentidos a la hora de comer. Advierte como huelen los alimentos, qué colores tienen, sus texturas y sonidos, incluso la respuesta mental a ellos. Al dar el primer bocado detente por un instante y comprueba el sabor como si fuera la primera vez que pruebas ese alimento.

3.- SÍRVETE RACIONES PEQUEÑAS

Comer con moderación es un hábito que nos beneficia. Varios de los pueblos más longevos del planeta tienen esta sana costumbre (Longevidad, consecuencia de una vida macrobiótica). Comer de forma consciente nos llevará a comer aquello que necesita el cuerpo. Normalmente comemos de más porque estamos distraidos. Al reducir la distracción, también reduciremos la cantidad de comida que ingerimos.

4.- TOMA BOCADOS PEQUEÑOS Y MASTICA CUIDADOSAMENTE

Masticar cuidadosamente tiene múltiples beneficios: mejora nuestra digestión, hará que comamos menos, saborearemos mejor los alimentos. Para ampliar ir al post Masticar: Una solución para el malestar emocional

5.- COME LENTAMENTE, ASÍ NO COMERÁS DE MÁS

Si comemos atentos lo más seguro es que comamos lo suficiente pero no demasiado. En la medicina china, de donde viene parte de los conocimientos de la macrobiótica tradicional, se recomienda comer hasta que nuestro estómago esté un 80% lleno y nunca llenarse hasta el límite. Comer demasiado de una sentado debilitará nuestro poder digestivo y nos agotará en vez de darnos energía.

6.- NO TE SALTES LAS COMIDAS

Saltarse las comidas nos puede llevar a tener tanta hambre que nos será difícil ser conscientes de lo que hacemos. Elegiremos alimentos que no nos convienen o comeremos hasta que ya no podamos más. El cuerpo humano es un organismo de costumbres y le estaremos ayudando siempre que sigamos los mismo ritmos. El terapeuta Andreas Moritz, tras recomendar unas horas concretas para desayunar, comer y cenar, las ideales para el cuerpo, acaba afirmando: “Comer a diferentes horas durante la semana y durante el fin de semana es todavía peor que tomar la comida principal por la tarde. Es importante mantener un horario regular a fin de evitar crear confusión en el cuerpo a la hora de secretar las hormonas y los jugos gástricos”.

7.- SIGUE UNA DIETA BASADA EN PLANTAS, POR TU SALUD Y POR LA DEL PLANETA

En numerosos posts hemos explicado en qué consiste una dieta basada en plantas y porque de su conveniencia, por ejemplo ver Lecciones de “El estudio de China” para perder peso. De nuevo, en boca de Thich Nhat Hanh y Lilian Cheung encontramos la misma recomendación:

Cuando los comensales conscientes miran profundamente la comida que están a punto de tomar, ven más allá del borde del plato. Ven el daño que ciertos alimentos de origen animal pueden causar en sus organismos: el elevado riesgo de cáncer de colon derivado de la ingestión de carne roja o carnes procesadas, por ejemplo, o el alto riesgo de enfermedades cardiovasculares que provoca la grasa saturada que encontramos en la carne y los productos lácteos. Y también tienen presente la peligrosa influencia destructiva que la producción de carne y la industria láctea ejercen en el medio ambiente.

 

¿Funciona o no la macrobiótica?

La pregunta lógica después de entender qué es la macrobiótica es si funciona o no. ¿Y por qué? Porque gran parte de nuestra conducta la empleamos en buscar soluciones para nuestros problemas. Independientemente de que entendamos o no las causas, si estamos enfermos queremos estar sanos.

MI EXPERIENCIA

Hace ya 3 años que volví de mi viaje por EEUU, Inglaterra y Holanda, donde me formé, profundicé y experimenté en qué consistía la macrobióitca. En estos 3 años me he dado cuenta de lo siguiente:

Los meses en los que seguí únicamente una alimentación macrobiótica (18 meses) no tuve tos, ni una sola señal. No tuve granos, ni uno solo. No me puse enfermo, ni un sólo día con fiebre. No tuve mocos. No tuve fuertes apetitos por un alimento concreto…  A mi vuelta, y a medida que ingresé en el estilo de alimentación convencional, aparecieron:

  • Algún que otro grano, siempre en las mismas zonas de la cara
  • Apetitos fuertes por un dulce después de una comida, agua fresca o alimentos salados
  • Fiebre leve durante uno o dos días
  • Tos, entre 2-3 semanas con ella
  • Mocos con los que el cuerpo parece estar queriendo deshacerse de algo

Hay gente que podría atribuir todos esos signos y síntomas a causas diferentes a las de la dieta, pero no es lo que me dice mi intuición. Cuando uno está varios meses con una alimentación muy específica y vuelve a incluir alimentos de otro tipo, se da cuenta en seguida de los efectos del nuevo alimento en su salud.  De la misma manera que es imposible conocer tu propia cultura si no conoces otra, es imposible conocer los efectos de tu propia alimentación hasta que no estas un período de tiempo más o menos prolongado llevando otro tipo de alimentación.

Voy a ser honesto y mostrar tanto los pros como los contras de una dieta macrobiótica. Desde mi punto de vista también hubieron puntos positivos al volver a introducir alimentos poco saludables, pero habituales en nuestra cultura:

  • Aumenté de peso, con lo cual mejoré mi imagen ya que soy una persona muy delgada.
  • Sentí más energía al practicar ejercicio físico intenso (correr, musculación, natación).
  • Me sentí más integrado con mis amigos, porque empecé a compartir más momentos con ellos donde la comida es una parte importante.
  • Me divertí más, pues había más variedad donde elegir… lo típicamente macrobiótico (cereales, legumbres, etc.) más todo lo demás.
  • Ya no tuve tanto frío en invierno, pues cuando estaba muy delgado con una pequeña brisa sentía frío, eso sí, nunca me puse malo, ¿extraño no?

Mi experiencia me dice que SÍ existe una diferencia entre comer o no comer de forma macrobiótica. Que SÍ funciona si vamos buscando salud. Aún así hay elementos positivos y negativos, como los que he nombrado más arriba, pero conociéndolos podemos realizar ajustes para aumentar los primeros y minimizar los segundos. Mi consejo si estás interesado en la alimentación macrobiótica sería este:

Introduce un pequeño cambio en tu alimentación, algo especifico, comprueba como respondes a él. Puedes elegir entre los siguientes:

  • Eliminar la leche y los lácteos
  • Desayunar cereales integrales: arroz integral, mijo, avena
  • Cenar muy ligero
  • Eliminar el azúcar y los productos refinados
  • Comer diariamente una ración de verduras escalfadas: acelgas, zanahorias, espinacas, brocoli…

 

OTROS TESTIMONIOS

Existen cientos de testimonios de personas a las que les fue bien cambiar su comida y seguir las recomendaciones de la macrobiótica. Existen casos de recuperaciones de enfermedades específicas, en muchos casos, esas personas se han dedicado posteriormente a ser consultores macrobióticos. Tenemos el caso de Mina Dobic, que se recuperó de un cáncer de ovario, y de Virginia Harper, que se recuperó de la enfermdad de Crohn (ver su libro en la sección “Libros” del blog). El ejemplo de otro caso de recuperación del cáncer con la ayuda de la alimentación macrobiótica se puede leer en el post: Testimonio sobre cáncer de estómago y macrobiótica.

A veces la mejora de salud a consecuencia de un cambio de alimentación no va unido a la palabra macrobiótica. El cuerpo no sabe de conceptos ni palabras. Le da lo mismo que a comer bien le llamemos macrobiótica, dieta basada en plantas o cualquier otra palabra. El cuerpo responde positivamente a una alimentación que re-conoce, y que le facilita las cosas en vez de complicárselas.

Recuperarse de varias dolencias sin oir hablar de la macrobiótica ha sido el caso de Vani Hari, la creadora de Food Babe, una página web que denuncia los ingredientes perjudiales que se incluyen en nuestra comida y que en muchos casos nos roba nuestra salud. A la edad de 22 años Vani Hari era una joven en busca de éxito, pero en unos pocos meses engordó entre 11 y 13 kilos, le tuvieron que operar de apendicitis, le aparecieron algunos eczemas en la piel y padecía de asma… llegó a tomarse 21 medicamentos en un mismo día. Las enfermedades le pararon en seco y se vio obligada a buscar una solución. Convencida de que la causa de sus males residía en la comida, comenzó a investigar.

Vani Hari y macrobiotica

Vani Hari nos ayuda a comer de forma macrobiótica al investigar qué hay en la comida que nos pone enfermos.

 

¿Qué había en la comida que podía ponerla enferma? ¿Cómo podía curar su cuerpo de forma natural? Como resultado de sus descubrimientos aplicó cambios en su dieta que la llevaron a recuperar la salud. Más tarde, las continuas peticiones de familiares y amigos acerca de qué hizo para estar sana y reluciente, la llevaron a crear la página web Food Babe.

En una entrevista reciente  afirmaba que los doctores tapan los síntomas, ignorando las causas, lo que alarga la enfermedad que se tapa temporalmente pero acaba apareciendo de nuevo con mucha más fuerza. Mucha gente lo sabe pero no hace nada hasta que llega la enfermedad. Ahora, a sus 30,  afirma tener más energía que en sus 20.

Los testimonios de recuperaciones son numerosos y mi experiencia lo corrobora pero eso no quiere decir que funcione el 100% de los casos. Conocí a gente que a pesar de llevar una dieta macrobiótica no superó enfermedades, ¿Tenemos que dejarnos llevar por esos casos o por los casos donde la recuperación fue una realidad? Es decisión de cada uno de nosotros.

¿Qué diría George Ohsawa de un dulce de Navidad?

Ohsawa y macrobiótica

                                        George Ohsawa                                                  Principal difusor de la macrobiótica en el siglo XX

La alimentación macrobiótica se caracteriza por evitar  el consumo de algunos alimentos, como por ejemplo:

  • Las carnes, especialmente las rojas
  • La leche y los productos lácteos
  • El azúcar y alimentos que la contengan

¿Por qué no tomarlos?

Porque todos estos alimentos pertenecen a un extremo u otro del continuo energético yin-yang, o lo que es lo mismo, energía expansiva-energía contractiva. Comer habitualmente alimentos extremos lleva, tarde o temprano, a desequilibrios que pueden manifestarse a través de nuestro cuerpo o nuestra mente. Además de este motivo encontramos otros adicionales:

CARNE

El consumo habitual de carne se relaciona con enfermedades como el cáncer y los accidentes cardio-vasculares. Contiene gran cantidad de sustancias químicas añadidas para su conservación: nitritos, nitratos y sulfitos. Producción de ácido úrico, cuya presencia se relaciona con dolencias como la artritis, la neuritis y la gota. Genera sustancias tóxicas que pasan a la sangre a medida que permanecen en nuestros intestinos. Post que relaciona el consumo regular de carne con una vida más corta: Menos carne y más vida con macrobiótica.

LECHE Y PRODUCTOS LÁCTEOS

La leche y los alimentos lácteos contienen sustancias químicas derivadas de los medicamentos y hormonas suministradas a los animales, cuyas condiciones en las que viven a menudo son penosas. Es un alimento “diseñado” para otra especie, con una proporción de nutrientes no conveniente para los humanos. Algunas de sus sustancias provocan cada vez más alergias e intolerancias entre la población mundial, por ejemplo, la  caseína y lactosa (para ampliar ver: Macrobiótica sin leche)

AZÚCAR

Y el azúcar tiene una falta absoluta de nutrientes, por ello se dice que los alimentos que la contienen son “calorías vacías”.  Tiene un efecto acidificante en el organismo y nos roba los minerales necesarios para otras funciones vitales del organismo. Su consumo habitual se relaciona con el cáncer, la diabetes y la obesidad. Para más información ir a los posts: Por qué NO-azúcar en macrobiótica y Supera la adicción al azúcar con macrobiótica.

Todos estos datos nos pueden hacer pensar que la persona macrobiótica perfecta evitaría completamente el consumo de azúcar, leche, carne y otros “alimentos prohibidos”, lo que nos puede llevar a un sentimiento de culpa si en algún momento nos damos un “gusto”. ¿Pero es eso verdad? ¿Qué diría Geroge Ohsawa, principal difusor de la macrobiótica en el siglo XX, al vernos tomar un dulce?

Para dar respuesta a esta pregunta os transcribiré un fragmento dictado por Michio Kushi en 1974,  una auténtica pieza de museo:

ESTUDIANTE: ¿Podemos trasnformar la comida de mala calidad?

MICHIO: Si comemos una pequeña cantidad, sí. Si masticamos muy bien, sí. Incluso chocolate o helado, si lo masticamos muy bien y sólo comes una pequeña cantidad, de vez en cuando… entonces está bien.

A menudo George Ohsawa, después de sus clases, acudía a una cafetería… Él y yo [Michio Kushi] nos sentabamos juntos. Yo nunca pedía primero. Esperaba para ver qué pedía él. Él pedía, por ejemplo, tarta de queso. Entonces, yo pedía tarta de queso. Era una manera de evitar su ataque. Entonces él empezaba a comer con una gran sonrisa, comentando lo buena que estaba la tarta. Y me miraba y decía: “Michio, estás comiendo demasiado yin”.  Y yo pensaba: “¿Pero… si es la misma tarta de queso? ¿Y aún así yo estoy comiendo muy yin y él no? No lo entiendo”. Pero él estaba hablando sobre la forma de comer.  ¿Mastiqué la tarta de queso 100 veces? No, no lo hice, pero él sí. Esa es la diferencia.

El que hayan alimentos nada recomendados en macrobiótica no quiere decir que no los comamos nunca o que nos obsesionemos y les hagamos la cruz como si de vampiros se tratasen. Una dieta macrobiótica es una dieta flexible, donde consumimos alimentos centrales a diario (cereales en grano, legumbres, verduras, semillas, etc.) y hacemos breves incursiones en otros más extremos (pescado, carne, lácteos, dulces, etc.). De esta manera, se respetan varias áreas de nuestra vida al mismo tiempo y se consigue un equilibrio global aún mayor.

Reglas de Michael Pollan…¡Ampliadas!

Hace unos días El País publicó en su versión digital un artículo titulado “Coma con el cerebro”. En él podíamos leer 7 reglas propuestas por Michael Pollan, un escritor estadounidense archiconocido por su labor para mejorar la alimentación actual. Este experto es una referencia de la familia Obama, la cual sigue muchas de sus recomendaciones.

En el post de hoy a citaremos las 7 reglas que  Michael Pollan nos propone, pero no sólo eso, sino que les añadiremos notas y comentarios venidos desde la macrobiótica que las harán aún más valiosas.  Para quien esté interesado en el artículo original de El País, le remito al enlace del final del post.

1. NO COMA NADA QUE NO SE PUDRA

Con esta primera regla Michael Pollan dirige nuestra atención hacia la gran cantidad de artículos alimentarios que contienen tanta química que se comportan más como un objeto inanimado que como un alimento vivo. ¿Cómo respondería nuestro cuerpo si nos alimentásemos de piedras, plástico o papel? Nuestro cuerpo es algo temporal y necesita de cosas temporales para poder seguir vivo. No es la permanencia, los objetos que durarán siglos y siglos, lo que nos hacen durar más, sino aquello que antes desaparece, los alimentos más frescos y perecederos. ¿No es eso una paradoja?

Sin embargo, alguien podría decir: “Pero la macrobiótica recomienda consumir una gran cantidad de cereales en grano y de legumbres, y eso son alimentos que por naturaleza tardan mucho en pudrirse. ¿Cómo encaja esto con la regla nº 1 de Michael Pollan?”  En este caso me gusta pensar que la naturaleza se nos adelantó e inventó hace miles de años los conservantes. De esta forma, las semillas podrían permanecer fértiles hasta que las condiciones idóneas apareciesen. Una vez que la semilla germina, se convierte en un alimento perecedero. Es esto lo que conseguimos al poner a remojo los cereales en grano y las legumbres 6-8 horas antes de cocinarlas.

Hace ya muchos meses publicamos el caso de la hamburguesa biónica, una hamburguesa que duraba años sin inmutarse. Si te gustaría ver un vídeo y descubrir qué pasó con ella ve al post “Hamburguesa biónica, la anti-macrobiótica

2. COMPRE EN LAS PAREDES DE LOS SUPERMERCADOS, NO EN LOS PASILLOS

“Álejate de los alimentos procesados” es lo que quiere decir el autor con esta regla. En los supermercados los alimentos que hay que reponer con más frecuencia suelen ponerse en las paredes (más fáciles de acceder), mientras que los alimentos que duran más, están en los pasillos.

Desde la macrobiótica se ve de forma clara la necesidad de consumir productos frescos, pero al mismo tiempo se intenta avanzar en la cuestión. ¿Qué alimentos frescos? ¿Todos? ¿Existen algunos mejores que otros? De forma resumida y didáctica podemos sugerir lo siguiente:

Alimentos frescos a reducir y/o evitar

  • Leche y productos lácteos
  • Carnes (sobre todo roja)
  • Embutidos
  • Fruta de otros climas

Alimentos frescos recomendados para consumo frecuente

  • Verduras
  • Frutas (las locales y de temporada)
  • Pescado
  • Huevos (según la versión de macrobiótica que adoptemos se recomiendan tomar más o menos)

3. EVITE LAS COSAS QUE SU ABUELA NO ENTENDERÍA COMO COMIDA

La macrobiótica es recuperar aquello que hemos perdido por el camino y que necesitamos para seguir avanzando. Nuestras abuelas sabían como alimentarse de la tierra, entendida esta como los alimentos tal y como nos los da el planeta. En muchas ocasiones se consumían tal cual, mientras que en otras existían medios para procesarlos respetuosos con nuestra salud (p.ej. encurtidos, masa madre para hacer pan, etc).

Hoy en día, los jóvenes no saben como alimentarse de la tierra. Existe una desconexión en medio de la cual se encuentra la industria alimentaria, en palabras sencillas: el supermercado de la esquina. Como seres humanos necesitamos estar conectados con la tierra y una de las principales formas es mediante la comida. Seguir el criterio de nuestra abuela o bisabuela es acercarnos a nuestra naturaleza.

4.  COMA SÓLO ANIMALES QUE HAYAN COMIDO BIEN

En las tablas de composición de alimentos no aparecen todos los componentes del filete de carne que hay enfrente suya. Tampoco los de la leche, y en muchas ocasiones los del pescado. Lo que comen los animales nos llega, queramos o no. A este respecto, la investigadora Jane Plant, persona que se recuperó del cáncer de mama tras eliminar de su dieta los lácteos, dice:

Si siempre has pensado que la leche es un compuesto puro, blanco e inerte, lleno de vitaminas, minerales y otros productos beneficiosos para nuestro cuerpo, tal vez te cueste imaginarla de esta otra forma: una fuente concentrada de mensajeros químicos, cada uno de los cuales desempeña una misión concreta para favorecer el crecimiento y desarrollo del bebé.

Desde la macrobiótica no sólo se contempla la dimensión nutricional de los alimentos, sino también la energética. Por ello, el estado en el que se críe un animal que vayamos a consumir también nos afecta. Las granjas actuales mantienen muchas veces a los animales en condiciones deprimentes. Estamos consumiendo animales enfermos.

5. CUÁNTO MÁS BLANCO SEA EL PAN, MÁS JOVEN MORIRÁ USTED

Los alimentos refinados son alimentos descompensados que llevan a nuestro organismo a más desequilibrio. Las harinas blancas están desprovistas de fibra que nos sacia y facilita el tránsito intestinal. Su presencia en la dieta está relacionada con una menor aparición de la diabetes y con menores tasas de obesidad.

El pan blanco tiene el mismo comportamiento en el organismo que el azúcar, cuyos efectos hemos tratado ya ampliamente en otros posts: Por qué NO-azúcar en macrobiótica y Supera la adicción al azúcar con macrobiótica.

Desde la macrobiótica se recomienda una dieta basada  en alimentos vegetales integrales, lo que incluye:

  • Cereales integrales en grano
  • Legumbres
  • Verduras
  • Frutas
  • Frutos secos
  • Semillas
  • Algas

6. COMA PLANTAS, SOBRE TODO SI TIENEN HOJAS

Esta regla enlaza con el último párrafo. Los científicos actuales dicen: “Si tuviesemos que definir en pocas palabras cuál sería la dieta más saludable, sería esta: una dieta basada en plantas y alimentos integrales”.

¿Por qué la importancia de las verduras con hojas?

Porque con las verduras de hoja conseguimos equilibrar la gran cantidad de alimentos concentrados que están presentes en la dieta convencional. Las verduras de hoja compensan este desequilibrio sin las desventajas de otros alimentos yin o expansivos como los edulcorantes, el azúcar o los refrescos. Al mismo tiempo, y desde el punto de vista nutricional, las hojas nos aportan la clorofila, elemento que se han comprobado de especial importancia para la prevención de enfermedades.

7. NO COMPRE COMIDA QUE SE LLAME IGUAL EN TODO EL MUNDO

Última regla con la que Michael Pollan nos advierte sobre ese tipo de alimentos de reciente creación, que se distribuyen a nivel mundial. Los menús de conocidas cadenas de comida rápida, refrescos, patatas fritas, etc. Alimentos que no tienen para nosotros ningún mensaje. No nos ayudan a adaptarnos a nuestro medio, como lo hacen los alimentos locales y de temporada, ni contienen cantidades importantes de nutrientes, ni tampoco la frescura de lo recién cosechado, sino numerosos aditivos químicos que les permiten “viajar” por todo el mundo. Nuestras abuelas lo considerarían golosinas, comida de mentira para tomar muy de vez en cuando.

Fuentes:

  • Plant, Jane (2001). Tu Vida en Tus Manos. Barcelona: RBA libros
  • Artículo del periódico El País (19 noviembre 2013): Coma con el cerebro, por Tom C. Avendaño

Lo que Harold McGee nos cuenta sobre las legumbres

Las legumbres siempre estarán en el corazón del famoso químico culinario Harold McGee. Por ellas ha dedicado su vida a la ciencia de la cocina.

Hace más de 30 años, un amigo preguntó en voz alta porque las legumbres le daban tantos gases, algo que le impedía disfrutar de una de sus pasiones: arroz con alubias rojas. La pregunta fue tan buena y divertida -cuenta Harold- que tuvo que ir inmediatamente a la biblioteca en busca de una respuesta. Allí descubrió que la mayor parte de la información provenía de un estudio que la NASA había realizado, pues los gases podían comprometer la calidad del aire de las cápsulas espaciales. A partir de ese momento, quedó prendado de la combinación “química+cocina”.

Harold McGee nos aporta conocimientos fundamentales y generales. No son recetas, ni un estilo específico, sino lo que la ciencia nos enseña acerca de la alimentación. En la entrada de hoy quisiera compartir con vosotros lo que este autor nos cuenta sobre las legumbres, parte importante de la cocina macrobiótica.

MEDIDAS DE HIGIENE Y SEGURIDAD

  • Las legumbres se conservan perfectamente en seco, al igual que los cereales, pero una vez que se han cocinado pueden acoger gran cantidad de bacterias. Para evitarlo no mantener legumbres cocidas a temperatura ambiente más de 4 horas. Mantenerlas a 55ºC o superior, o bien refrigerarlas.
  • Si las las preparas para un plato que has de llevarte fuera de casa, como por ejemplo, una ensalada con legumbres, añádele un  ácido (unas gotas de limón o vinagre podría bastar) ello inhibirá el crecimiento bacteriano. Si se te olvida un plato durante toda la noche, al día siguiente tíralo porque ha desarrollado toxinas resistentes al calor.
  • El consumo de habas puede hacer que algunas personas enfermen: favismo. Vigila que no sea tu caso.

PARA REDUCIR LOS GASES

Para reducir el gas intestinal que producen las legumbres se nos recomienda:

  • Elegir cuidadosamente el tipo de legumbres. Los garbanzos, la alubias negras y las lentejas contienen menos sustancias difíciles de digerir que la soja o las alubias blancas.
  • Poner las legumbres a remojo toda la noche con bastante agua.
  • Si no te acuerdas de ponerlas toda la noche a remojo, puedes probar con esto: Pon las legumbres en agua abundante a temperatura ambiente, enciende el fuego y cuando empiece a hervir para el fuego, tápalas y déjalas reposar durante 1 hora. Después tira el agua y cocinarlas como de costumbre.
  • Para saber más y reducir los gases que nos provocan las legumbres, puedes visitar los comentarios de la entrada Dieta macrobiótica sin gases; encontrarás 10 consejos que te ayudarán.

QUÉ SABER A LA HORA DE COMPRAR LEGUMBRES

  • Intenta comprar las legumbres más recientes. Mira los paquetes y evita aquellos donde veas legumbres rotas o descoloridas. Las legumbres antiguas, cultivadas en un clima caluroso y seco, o almacenadas durante mucho tiempo pueden desarrollar el defecto  “duro-de-cocinar” que convierte a las legumbres en imposibles de ablandar, aunque las tengamos en la olla 3 ó 4 horas.  No tiene remedio, hay que encontrar otra marca.
lentejas en macrobiotica

Revisa el paquete y asegúrate que no hay legumbres rotas o descoloridas

  •  Guárdalas en un sitio seco, frío y oscuro. El calor y la humedad puede causar también el defecto “duro-de-cocinar” y hacer que se echen a perder.
  • Intenta comprar legumbres de buena calidad. Aunque son más caras pero comparándolo con otras compras (pescado, carne, vino, etc.) suele salir bien.
  • Las legumbres en botes son muy prácticas pero no suelen saber tan bien como las frescas. Las legumbres en conserva han estado calentadas a altas temperaturas, pueden haber perdido sabor y cualidades nutritivas. Elige las marcas con menos aditivos y menos cantidad de sal. Si aún así las encuentras muy saladas, puedes enjuagarlas y tenerlas durante 1 ó 2 horas en remojo con agua caliente.
garbanzos y macrobiotica

Para que nuestra cocina macrobiótica no pierda calidad, úsalos en los momentos justos ¡Qué no te venza la comodidad!

 LO BÁSICO PARA COCINAR LEGUMBRES

Las legumbres se cocinan de forma muy simple: se lavan, se ponen a remojo, se colocan en una olla con agua y otros ingredientes y se cuece hasta que estén blandas.

Para que las legumbres queden blandas hay que tener en cuenta:

  • Ponerlas a remojo la noche anterior con agua. Se puede añadir 10 gramos de sal por litro de agua.
  • La sal no endurece las legumbres o dificulta que se ablanden, pero sí puede enlentecer su cocinado. Si la sal la añadimos al agua del remojo, acelera su cocinado. Si la añadimos al agua con que las cocinamos, sin haberlas puesto a remojo, enlentecerá la absorción de agua de la legumbre y esta tardará algo más en estar en su punto. Este tema es  importante ya que en macrobiótica tradicional se insiste en no añadir sal al agua para que las legumbres no se endurezcan.
  • El agua dura (alta en calcio) dificulta que las legumbres se ablanden. Prueba con agua mineral.
  • Elige una olla lo suficientemente amplia como para que las legumbres puedan disponerse en una fina capa, así se calientan todas por igual.
  • Añade el agua suficiente para que la absorban las legumbres y aún quede una poca en la que queden sumergidas. Como referencia: Para legumbres sin remojar la proporción es 2 de agua por 1 de legumbres. Para las legumbres que ya han sido remojadas: 1 de agua por 1 de legumbres.
  • Para preservar el color en las legumbres negras y rojas, no pongas demasiada agua. Empieza cubriendo apenas las legumbres y ve añadiendo agua caliente cuando lo necesite.
  • Para evitar que se destrocen: ponerlas a remojo, llevarlas a ebullición progresivamente y no hervirlas demasiado rápido. Una vez cocinadas, dejarlas enfriar un poco y que se asolen con el resto del líquido

Los conocimientos que he aprendido de McGee no los he encontrado en ningún curso de macrobiótica, y sin embargo, son fundamentales para una buena cocina. ¡Enriquece con ellos tu macrobiótica!

 

Los pilares de una vida macrobiótica

Algunas cosas de las que hacemos a lo largo del día condicionan los contenidos de nuestra experiencia. Hace unos días advertí que si me aseguraba de realizar dos o tres cosas específicas al día, todo lo demás iba a ir mejor. ¿Qué cosas eran esas?

1. DORMIR

Me dí cuenta que si dormía cada día 8 horas, mi estado de ánimo era mejor, mi concentración y lucidez me permitían desempeñar mi trabajo con más eficacia, mi cuerpo llegaba recuperado a la siguiente sesión de entrenamiento. En el inicio del día, es decir, los primeros instantes después de abrir los ojos, llegaban sensaciones de bienestar, generales y difíciles de verbalizar. Estas sensaciones las recuerdo de la infancia y ahora han vuelto.

2. HACER EJERCICIO

El hacer ejercicio, en mi caso musculación, me estabiliza el ánimo, me permite estar más horas en la mesa de estudio, me abre el apetito, mi digestión mejora, incluso en los momentos de fatiga existe bienestar, el bienestar del cuerpo cansado al que se le permite descansar. Mediante el ejercicio físico entreno mi voluntad, pues cada repetición, cada serie, cada ejercicio supone tener que contestar a una pregunta: ¿A dónde quieres llegar?

3. CUIDAR LA DIETA

Cuando cuido mi alimentación existe más equilibrio y estabilidad en muchas otras áreas: en las relaciones personales, en mi humor, en mis pensamientos y emociones, en mi organismo. Para mi, cuidar la dieta significa comer cereales, verduras, legumbres… aquellas recomendaciones generales de la macrobiótica más algunos ajustes de mi caso particular.

¿Cuándo descuido mi alimentación?

  • Cuando por trabajo o falta de organización me salto comidas.
  • Cuando tomo azúcar refinado en dulces u otros alimentos.
  • Cuando me dejo llevar por un apetito voraz.
  • Cuando intento compensar emociones negativas con la comida; comiendo demasiado, rápido o sin masticar correctamente.
  • Cuando ceno muy tarde.
  • Cuando por prisas no me preparo un tentempié para pasar la mañana o la tarde y no como nada o cojo lo primero que pillo.
  • Cuando por distracciones no bebo lo que debo.

Al darme cuenta de que estas practicas han permitido cambios en los demás contenidos de mi vida me he concentrado en hacerlas bien. Ya no tengo que preocuparme por un montón de cosas, basta con centrarme en tres: dormir, hacer ejercicio y cuidar lo que como. Estas tres cosas permiten que exista paz, un buen estado de ánimo, sensaciones de bienestar, concentración y lucidez. A medida que vaya dominando estas 3 áreas, mi atención podrá dirigirse a otras áreas que aporten aún más equilibrio. Algunas de las que se me ocurren podrían ser: meditar, pasar más tiempo con la gente a la que quiero, pasear por el parque, la playa o la montaña, escribir un diario…

¿Cuáles son los pilares de tu vida?

Lecciones de “El Estudio de China” para perder peso

Bill Clinton come macrobiótica

“¿Qué dieta está siguiendo?” le preguntaron a Bill Clinton tras una pérdida de peso importante. “Vivo básicamente de legumbres, cereales, verduras, fruta y evito los lácteos”

En una entrevista reciente en la CNN al ex-presidente de los EEUU Bill Clinton, este abordó la cuestión de los rumores acerca de su dramática pérdida de peso y el cambio en sus hábitos alimenticios. Cuando se le preguntó sobre qué tipo de dieta estaba siguiendo, respondió: “La respuesta más corta es que estoy siguiendo una dieta basada en plantas. Vivo básicamente de legumbres, cereales, verduras, fruta y evito los lácteos”.

¿PUEDO PERDER PESO CON UNA DIETA BASADA EN PLANTAS?

En el Estudio de China, el Dr. Colin Campbell responde de forma rotunda a esta pregunta:

La solución a la pérdida de peso es una dieta basada en plantas y en alimentos integrales, unida a una cantidad razonable de ejercicio físico. Esto supone un cambio a largo plazo del estilo de vida, mas que una solución de moda, y ello puede proporcionar una perdida de peso duradera mientras que minimiza el riesgo de sufrir enfermedades crónicas.

Numerosos estudios científicos confirman la cita de Campbell:

  • Estudio de Shintani, Hughes, Beckham y cols. publicado en American Journal of Clinical Nutrition 53 (1991). Personas con sobrepeso podían comer todo lo que quisieran de alimentos bajos en grasa, integrales y basados en  plantas. En 3 semanas perdieron una media de 6 kilogramos.
  • Estudio de Barnard R.J. publicado en Archives of International Medicine nº151 (1991).En el Centro Pritikin -centro que aplican la nutrición y el ejercicio para la prevención de enfermedades cardiovasculares- 4500 personas que estaban asistiendo a su programa de 3 semanas obtuvieron resultados similares a los del estudio anterior. A través de una dieta en su mayor parte basada en plantas y realizando ejercicio físico, el centro encontró que sus clientes perdían un 5.5% de su peso.
  • Nicholson, Sklar, Barnard y cols. publicado en Prevention Medicine nº29 (1999). En este estudio personas con diabetes son puestas bajo una dieta basada en plantas baja en grasa y logran perder una media de 6 kgrs. en 12 semanas.
  • Ornish, Scherwitz, Billings y cols. publicado en JAMA (The Journal of the America Medical Association) nº 280 (1998). Personas puestas bajo una dieta basada en plantas con el objetivo de  prevenir enfermedades cardíacas, pierden una media de 9 kgrs.después del primer año.

Estos estudios demuestran que una dieta basada en plantas nos ayuda a perder peso.

¿EN QUÉ CONSISTE UNA DIETA BASADA EN PLANTAS?

Por “plantas” entendemos:

  • Cereales
  • Legumbres
  • Verduras
  • Frutas
  • Semillas
  • Frutos secos
  • Algas

Y “basada” quiere decir que la mayor parte de la dieta está compuesta por los alimentos anteriores, pero estos no son los únicos que se incluyen. En la dieta también puede figurar pequeñas cantidades de productos animales como huevos, carne, pescado, etc.

¿POR QUÉ PUEDE QUE NO FUNCIONE LA DIETA BASADA EN PLANTAS?

La macrobiótica tal y como la entendemos en este blog, se puede considerar una dieta basada en plantas. Por esta razón hemos de señalar su utilidad si tu objetivo es perder peso. Pero antes de iniciar una dieta de estas características hemos de advertir tres aspectos que pueden anular sus efectos adelgazantes. Estos aspectos son:

  1. La ingestión de carbohidratos refinados, como por ejemplo: dulces, galletas, pastas y harinas blancas, etc. Los alimentos refinados son ricos en azúcares y almidón, en ocasiones también en grasas (galletas, bollería), lo que contribuye al aumento de peso Además el azúcar produce otros efectos adicionales que dificultan la pérdida de peso (ver la entrada “Supera la adicción al azúcar con macrobiótica“). Aunque alguien sea estrictamente vegetariano, si consume este tipo de alimentos refinados tendrá problemas para perder peso.
  2. La falta de ejercicio físico. El no practicar ejercicio físico de forma regular contribuye notablemente al aumento de peso y en consecuencia a la dificultad de perderlo cuando ponemos medidas para ello, como por ejemplo una dieta basada en plantas.
  3. Predisposión genética a tener sobrepeso. En estos casos se recomienda ser muy riguroso en la dieta y en el régimen de ejercicio físico.

Por último el Dr. Campbell recomienda que para perder peso se realicen cambios en la dieta y el estilo de vida de forma que se puedan mantener a largo plazo. Las dietas “rápidas” y famosas en muchas ocasiones acarrean problemas de salud: alteraciones renales o hepáticas, complicaciones cardíacas, cáncer, problemas óseos y otros. Considerar la pérdida de peso como una carrera no funciona; sólo hace que la persona que se pone a dieta tenga más prisa para terminarla y volver a los hábitos alimenticios que la puso en la necesidad de perder peso.

Si te interesado/a en perder peso a través de una alimentación macrobiótica puedes visitar también los posts:

Lista de Daniel Reid para una alimentación macrobiótica

Daniel Reid es un famoso autor estadounidense que escribe sobre filosofía oriental y curación a través de medios naturales. Uno de sus libros más famosos es “El Tao de la Vida Sana”, en el cual nos habla sobre los métodos de desintoxicación. Hacia el final del libro y en forma de resumen escribe sobre los hábitos alimentarios de una manera resumida, en forma de lista, para poder pegarla en la nevera de la cocina… Y yo me dije, ¿y por qué no en el blog de Macrobiótica Mediterránea?

LISTA DE HÁBITOS ALIMENTARIOS RACIONALES

Basado en el libro de Daniel Reid, El Tao de la Vida Sana

1. PROHIBIDO CIRCULAR A MÁS DE 80

No comer a menos que uno tenga hambre, y cuando se coma, quedarse al 80%. Si comemos demasiado aunque todo sea ecológico y de buena calidad arruinará nuestra digestión. Esta recomendación coincide con lo que nos aconsejan las personas centenarias de la isla japonesa de Okinawa. Más consejos de personas centenarias en la entrada Longevidad, consecuencia de una vida macrobiótica.

2. SENCILLEZ

Tanto al cocinar en casa como cuando vamos a un restaurante,  las comidas han de ser sencillas. Ello contribuirá a facilitar nuestra digestión y por tanto nuestra salud. Todo eso no quita que algún día queramos disfrutar de los sentidos y comer al estilo Ferrán Adriá.

3. NADA DE ACEITES HIDROGENADOS

Los aceites hidrogenados son aquellos que han sido modificados (añadiéndoles hidrógeno).  De esta manera se pueden fabricar margarinas (porque el hidrogeno hace que los aceites vegetales sean sólidos) y otros productos industriales (bollería, platos precocinados, etc.).

Odile Fernández en su libro “Alimentación Anticáncer” nos cuenta que “son grasas difíciles de digerir y sobre todo muy inflamatorias y muy dañinas para nuestro cuerpo. Estas grasas producen un incremento en la incidencia de cáncer, diabetes tipo 2, obesidad, infartos de miocardio y tromboembolismos”. No es de extrañar que Daniel Reid contemple el evitar este tipo de grasas como uno de sus puntos principales.

4. ADAPTAR EL PLATO A LOS ALREDEDORES

Adecuando lo que comemos a lo que tenemos alrededor, sea clima, condiciones laborales, relaciones personales, etc. conseguiremos el equilibrio. Hoy en día se suele oir que nuestra alimentación ha de ser equilibrada, comer un poco de todo. Pero la experiencia nos dice que esa no es la solución, muy por el contrario algunos de nuestros males están causados por ese “un poquito de todo”. Los seres humanos hemos sobrevivido porque hemos sido capaces de alimentarnos de aquello que crecía o se criaba donde viviamos. Un esquimal come focas, ballenas, etc. no come lechugas porque no crecen en su hábitat y además si las comiese moriría en dos días. Alimentándonos de acuerdo a nuestro hábitat y a la estación en que nos encontramos, estamos más conectados con la Tierra y esa conexión nos trae salud y bienestar.

5. CONSUME ALIMENTOS SIN COCINAR

Tomar por lo menos el 30-50% de nuestra dieta diaria en forma de alimentos sin cocinar, más en verano, menos en invierno. Esta recomendación contradice a la macrobiótica tradicional que apenas toca los alimentos crudos, pero hemos de rendirnos a la evidencia científica y recomendaciones de otros autores dedicados a la salud.

Dentro de esta categoría de alimentos sin cocinar podríamos incluir: verduras apenas escaldadas unos segundos, pickles/encurtidos (para saber como hacer en casa ir a Sandor Katz, experto en encurtidos), ensalada prensada (ver un ejemplo en Ensalada prensada para verano), ensaladas, fruta y frutos secos crudos.

6. NO A LOS EDULCORANTES ARTIFICIALES

Evitar estrictamente el consumo de todo tipo de edulcorantes artificiales. Limitar de forma rigurosa el consumo de azúcar blanco que tiene un efecto adictivo y contribuye a la aparición de oscilaciones bruscas en el estado de ánimo, obesidad, diabetes y otros trastornos derivados de la acidificación del organismo. Para conocer más sobre este tema puedes visitar la entrada Macrobiótica sin aspartamo.

7. MASTICAR ENTRE 30 Y 40 VECES

Una recomendación que Hiromi Shinya, autor de La Enzima Prodigiosa, también promueve. La masticación mejora la digestión, nos calma emocionalmente y nos permite disfrutar de los sabores. Reid añade:

El arroz integral, que es acidificante, en realidad se vuelve alcalinizante cuando se mastica por lo menos 100 veces, debido a la abundante insalivación en la boca con la enzima alcalina ptialina. Cuanto más mastiquemos, más se acercan al extremo alcalino de la escala y menos acidez producen en el estómago.

8. NO BEBER CUANDO SE COME

No beber zumos de frutas ni agua durante las comidas porque diluyen las secrecciones salivares y las gástricas, lo cuál retrasa la digestión y favorece la fermentación.

9. AGUA

Intenta beber por lo menos 6 vasos de agua todos los días, pero sólo entre las comidas. Ten en cuenta que el tipo de actividad que realices y el tipo de alimentos que comas variará tus necesidades de agua, pero para dar una referencia, entre 6 y 8 vasos es la cifra según autores expertos en salud como Christopher Vasey o Andreas Moritz.

Para saber más sobre el agua:

10. SIN PRISAS

Comer cuando se dispone de tiempo y tranquilidad para hacerlo. Cuánto más rápido comamos más lenta será la digestión. Para realizar correctamente la digestión el cuerpo debe encontrarse en el modo tranquilidad, el cuerpo funciona al igual que lo haría si estuviésemos descansando, disfrutando de una película o de una velada con nuestros amigos. Por el contrario cuando cuerpo se encuentra en el modo estrés todos los procesos digestivos se detienen. Situaciones como pelearse con alguien, correr, estar preocupado constantemente, etc. son momentos en los que el modo estrés está funcionando.

11. NADA SÓLIDO CUANDO ESTAMOS ENFERMOS

Cuando uno está enfermo, tiene fiebre o escalofríos, habría que evitar tomar alimentos sólidos. De esta manera le estamos dando al cuerpo la oportunidad de dedicar sus energías a la curación en lugar de tener que hacer la digestión. Tampoco habría que comer cuando uno está alterado emocionalmente (enfado, ansiedad, preocupación, etc.) ya que el sistema digestivo se bloquea, como hemos nombrado en el punto anterior.

Esta ha sido la lista que Daniel Reid nos ofrece en su libro. ¿Sabes de algún otro punto que a tu entender debería estar en la lista? ¿Que más haces tú para comer sano? No dudes en dejar tus comentarios y enriquecer así la información del post. ¡Ayúdanos a crear la lista de hábitos saludables de Macrobiótica Mediterránea!

 

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